Diez años después, Paraguay está en el último lugar del Mercosur
Aldo Centurión López (*)
Mañana se cumplen 10 años de la firma del Tratado de Asunción, que
dio oficialmente origen al Mercosur el 26 de marzo de 1991. El aniversario encuentra a la
ambiciosa iniciativa de integración en un momento difícil, sumida en una crisis de
credibilidad tanto entre las élites políticas y económicas como entre las poblaciones
de los cuatro países socios. Dos reconocidos especialistas independientes en el tema
reflexionan en estas dos páginas y la siguiente sobre la actualidad del proceso. Aldo
Centurión López, en dos artículos, y Fernando Masi, en una entrevista, coinciden con
los que aseguran que el Mercosur es la experiencia de su tipo más exitosa de América
Latina y, en algunos aspectos, tal vez del mundo. Y, al mismo tiempo, que el Paraguay ha
sido el único país que no ha sabido, por deficiencias propias, aprovechar la oportunidad
que el Mercosur le ha presentado.
EVOLUCION ECONOMICA
El Mercosur cumple 10 años, que lo sorprenden como una zona de libre
comercio (con pocas excepciones), unión aduanera imperfecta (el cronograma llega al 2006)
y mercado común imperfecto. Los mayores avances se lograron hasta el Protocolo de Ouro
Preto (1995) y se espera una profundización del proceso en la primera década del siglo
XXI.
En la década del Mercosur, el PIB del bloque creció a una tasa del
3,5%, superior al crecimiento de la década de los ochenta (0,7%). Los países más
dinámicos han sido Argentina y Brasil, a pesar de la crisis de los años 1998 y 1999. En
el 2000 la región se recuperó, especialmente por el crecimiento del 4% del Brasil. Para
el 2001 se espera un crecimiento mayor, con la recuperación de la Argentina y la
permanencia del comportamiento económico del Brasil. En términos de PIB per-cápita, hay
una clara diferencia entre países que superan los US$ 5.000 (Argentina, Brasil y Uruguay)
y el Paraguay, que produce apenas el 28% del promedio del Mercosur. Dicho de otro modo, es
4 veces menos productivo. La baja en la producción de Paraguay hizo disminuir de un casi
1% del PIB global a un 0,7% en el 2000. Y si se confirman las últimas informaciones sobre
la fuerte caída del sector agrícola, el PIB paraguayo del año pasado habrá caído a
debajo de cero.
Uno de los éxitos del Mercosur es la disminución drástica de la
inflación, que para Argentina llegaba a un pico de 3.086% en 1989, mientras que el Brasil
en 1994 llegaba al 2.076%. El plan de estabilización en Argentina (1991) y el Plan Real
(1994) hicieron disminuir los altos niveles de inflación de estos países. De este modo,
en el último quinquenio la inflación media del Mercosur alcanzo el 6,1%. En este
aspecto, la posición de todos los países mejoró, excepto en términos relativos la de
Paraguay, que de ser el de menor inflación en la década de los ochenta y los primeros
años de la década de los noventa pasa a ser el país con mayor inflación en el 2000.
El crecimiento del PIB regional no pudo reducir los niveles de
desempleo. Al contrario, el porcentaje de desempleados prácticamente se duplicó en una
década. En el 2000 llegó a un promedio de 9,5%, lo que, sobre una población
económicamente activa del 40%, representaría alrededor de 8 millones de desempleados.
Las exportaciones más que se duplicaron en el período 1991-2000,
alcanzando los US$ 101.309 millones. El país con mayor dinamismo exportador ha sido la
Argentina, cuyo crecimiento anual acumulativo fue del 11,1%, seguida por el Uruguay, con
el 9,8%, Brasil, con el 8,2%, y por último (una vez más) Paraguay, con un 1,6%.
Las importaciones fueron aún más dinámicas. Se multiplicaron por
3,5% y llegaron a alrededor de US$ 112.008 millones. El país más dinámico en
importaciones ha sido también la Argentina, seguida por el Brasil, que al inicio de la
década era el país más cerrado. La tasa de crecimiento anual acumulativa fue del 18,1%
para Argentina, 14,5% para el Brasil, 11,5% para el Uruguay y 5% para el Paraguay.
El Mercosur aumentó su comercio global de US$ 79 mil millones a más
de US$ 213 mil millones. De las importaciones totales del Mercosur, un 83% corresponde a
extrazona y un 17% al Mercosur. Al inicio de la década era de alrededor del 13,1%. De las
exportaciones totales del Mercosur, un 18,8% fue con destino al propio Mercosur, cuando en
1990 el porcentaje era del 8,9%.
El comercio intrazona creció extraordinariamente, de un nivel de US$
4,2 mil millones de 1990 a US$ 19 mil millones en el 2000.
Para el Paraguay, la disminución del comercio de triangulación ha
sido muy fuerte. De un monto global de comercio para 1995 de US$ 8.785 millones de
exportaciones más importaciones se redujo en el 2000 a US$ 5.287 millones, lo que
significa una caída del comercio de US$ 3.498 millones, con cierre de empresas y aumento
del desempleo.
El saldo en cuenta corriente de la región está en niveles moderados,
con un déficit menor al 3%, que no puede ser compensado en su totalidad por los ingresos
de capital, lo que representa para el Mercosur un déficit de la balanza global de US$
5.470 millones. El único país que produjo un superávit fue el Uruguay.
Las reservas monetarias internacionales (RMI) están en los niveles
más altos. Representan casi 8 meses de importaciones. Sin embargo, en Paraguay las RMI
apenas cubrían 2,3 meses de importaciones normalizadas y 3,4 meses de importaciones
registradas al final del 2000. Y a partir de fin de año las RMI siguieron cayendo, de
unos US$ 700 millones a alrededor de US$ 633 millones.
La deuda externa pública de largo plazo del Mercosur se incrementó en
un 31,3% respecto de 1991. El país que más la incremento fue la Argentina (66,8%),
seguida por Paraguay (25,4%) y Brasil (13,8%).
El déficit fiscal se agudizó en la región. De un nivel cercano a
cero se incrementó fuertemente a un 4% del PIB. Sin embargo, se redujo ostensiblemente en
los últimos años, especialmente en el Brasil, país que llegó a tener un déficit del
9,5% del PIB en 1999. El Paraguay empeoró su situación, pasando de un superávit en 1990
a un déficit en el 2000 del 4,1% del PIB.
De las variables macroeconómicas analizadas en el Mercosur, los
resultados medios han ido mejorando para Argentina, Brasil y Uruguay. Sin embargo, el
Paraguay ha quedado rezagado. Ha continuado con su estancamiento económico de 20 años de
duración, productividad en disminución, inflación por encima del Mercosur, mayor
índice de desempleo, exportaciones e importaciones menos dinámicas y el más bajo nivel
de reservas.
Para todos los países, los índices de pobreza aumentaron,
especialmente en Paraguay y Argentina. En el Brasil este es un problema estructural y la
situación es menos dramática en el Uruguay. Esto requiere una voluntad crucial para
crear fondos para reducir la pobreza en la región.
Luego de 10 años, el Mercosur, a pesar de los obstáculos, ha sido el
proceso más exitoso de América Latina. Considero que, pese las crisis de 1999 y el 2000,
se prepara para una nueva onda de crecimiento, que podrá beneficiar a todos si se
producen algunas precondiciones básicas:
-La gran tarea pendiente es la armonización de las políticas
macroeconómicas (la cual se establece en el Tratado de Asunción). Los retrasos en la
integración se deben fundamentalmente a ello. Se tiene que adoptar algún mecanismo de
coordinación de la política cambiaria, no se pueden admitir devaluaciones empobrecedoras
para los países socios. Los acuerdos iniciales sobre metas de inflación, déficit fiscal
y endeudamiento significan un progreso, pero hay que avanzar más para aumentar la
credibilidad de los agentes productivos y de los ciudadanos. La Argentina tiene un tipo de
cambio inflexible, que le ha costado caro y probablemente no podrá sostenerse en el
tiempo. Tal vez deba flexibilizar el tipo de cambio y de esa manera posibilitar un avance
más rápido en la coordinación cambiaria.
-Ante el problema de agudización de la pobreza en el Mercosur, es
necesario y urgente la creación de un "Fondo de reducción de la pobreza''.
-El Paraguay debe iniciar un proceso de saneamiento de su economía,
con apoyo del Mercosur, con el fin de que lo ilegal (que alcanza niveles insostenibles e
inmanejables para un país) vaya disminuyendo a valores razonables; de hecho, el Mercosur
tutela al país, y debe continuar haciéndolo, para que vaya logrando la estabilidad
política y jurídica.
Al Mercosur hay que fortalecerlo, hay que potenciarlo, hay que llevarlo
a niveles superiores. Para ello necesita el concurso de sus mejores hombres, para lograr
su misión "acelerar el desarrollo económico con justicia social''. Prioritariamente
hay dos frentes de lucha: el económico y el social. Ambos requieren estabilidad política
y seguridad jurídica. Lamentablemente, nuestro país recién está en la búsqueda de
lograr las condiciones básicas.
EL PAIS AUTOEXCLUIDO
La adhesión del Paraguay al Mercosur, como lo expresó el ex canciller
del Uruguay, Héctor Gross Espiell, requirió un análisis de 30 minutos. Imagínense 30
soberanos minutos para decidir ingresar a un proceso que nos da derechos y obligaciones en
un amplio espectro, desde lo económico hasta lo social, y que nos predetermina el futuro.
Asumamos que la decisión fue la correcta. A partir de ahí, los
errores políticos se sucedieron. Uno fue que el Gobierno no preparó una élite de
negociadores de primer nivel. Algunos cuentan que los negociadores paraguayos van a las
reuniones del Mercosur como turistas, llegan a las reuniones impecables, con sus trajes y
sus maletines, se sientan, observan, algunas veces hablan entre ellos en guaraní, y
luego, al terminar la reunión, se levantan, y se van tal como llegaron, sin decir una
palabra. Lógicamente, si no hay objetivos claros, estrategias adecuadas, será muy
difícil que nuestros técnicos, sean buenos o malos, tengan mucho que decir, qué
plantear, qué defender.
Tampoco el Paraguay preparó y ejecutó un programa dentro del
Mercosur. Aún en estos momentos no sabemos qué cuerda hay que tocar. A pesar de que han
existido programas de cooperación técnica, muchas veces estuvieron coordinados por
agentes de los grupos de poder que no quieren ningún cambio de modelo del país ¿Qué
resultados se ha obtenido con el apoyo del BID, Naciones Unidas, Unión Europea? ¿Existen
informes que nos digan cómo hemos mejorado nuestra competitividad respecto del Mercosur y
del mundo? ¿En qué sectores? ¿Qué investigaciones se están realizando y cómo se
están preparando nuestras empresas?
¿Alguien puede decir cómo podemos ser competitivos si en el distrito
de Concepción hay 3.000 familias campesinas que no tienen tractores, labran la tierra con
pala y asada, para llegar a los mercados con sus porotos y sandías, en carretas, tardan
en algunos casos hasta dos días, y cuando llegan los comerciantes les pagan el precio que
quieren?
¿Qué hicieron aquellos políticos que por unanimidad aprobaron el
Tratado de Asunción para desarrollar a su pueblo y a los que vinieron luego? A 10 años
del Mercosur, que casi coinciden con el proceso de democratización, la percepción de la
ciudadanía es que la mayoría de los políticos actuales nos han robado nuestros ingresos
y el futuro de nuestros hijos, algunos de los cuales empiezan a negar su nacionalidad. Y
eso que no faltó dinero para infraestructura, para el sector agrícola, industrial, de
servicios. Lo que nos ha faltado ha sido honradez, trabajo e ideales para llevar al
Paraguay a un destino mejor.
Por otro lado, los empresarios-comerciantes partieron de una hipótesis
falsa: "el Mercosur no va a funcionar, por tanto, no es necesario prepararse''.
Siguieron apostando a la triangulación y todo tipo de negocios ilícitos, cuando el
Mercosur se diseñó para aprovecharlo con productos originarios de los países socios. El
"made in Paraguay'' en este tiempo casi no apareció en las góndolas de los
supermercados de los países socios. Al contrario, en la mente de los consumidores del
Mercosur lo paraguayo suena a producto falsificado, trucho. Mientras tanto, a nuestro
Presidente le parece un vyrorei el hecho de tener un auto mau ¿Qué poder de negociación
tendrá nuestro Presidente en la próxima reunión del Consejo del Mercosur? ¿Los
paraguayos nos merecemos tanta vergüenza?
En el sector real apostamos casi todo a la soja y el algodón. No hay
marcas posicionadas fuertemente en el extranjero y, si miramos a las empresas, entonces
gran parte de la riqueza se concentra en lo que hacen los mennonitas y las colonias, que,
a pesar del Gobierno, siguen invirtiendo y confiando en el país. Hasta las universidades
estuvieron casi ajenas al proceso de integración.
La imagen positiva o negativa está relacionada con la confianza que
generamos a través de nuestras acciones. Por supuesto, si cambiamos en menos de dos años
tres cancilleres es difícil fortalecer nuestra posición negociadora. Menos aún si cada
ministro tiene que aprender en el ejercicio del cargo (el costo del aprendizaje, para un
país que ya no puede asumirlo). Tenemos un ministro-médico que es titular de la cartera
de Justicia y Trabajo, un ministro-abogado se encuentra dirigiendo el Ministerio de
Industria y Comercio; hasta hemos tenido ministros de Educación con las más bajas
calificaciones, y un escribano como Ministro de Obras Públicas.
Los indicadores políticos, sociales y económicos en Paraguay han
empeorado con 10 años de Mercosur, este es un hecho. Los responsables no son nuestros
socios del Mercosur, sino nosotros. ¿Podrá el Paraguay revertir los malos años de la
década de los noventa, especialmente los últimos cinco años, o se autoexcluirá
definitivamente de los beneficios de la integración? La respuesta solamente la tenemos
los propios paraguayos.
(*) Aldo Centurión López, quien escribe este comentario y el
análisis titulado "Evolución económica'', es economista, profesor universitario,
autor del libro "La Dimensión Mercosur''
(Fonte: Jornal "abc" - Paraguay - Suplemento - 29/03/2001)